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Los padres son el modelo a seguir para sus hijos, pero qué pasa cuando no se envía un mismo mensaje al hijo.

La familia es una institución que tiene la capacidad de brindar las condiciones psicosociales capaces de acelerar y fortalecer los procesos de pertenencia y de identificación familiar, por lo que una desorganización familiar (en la mayoría de los casos una incomunicación entre el padre y madre) puede alterar el curso normal de esta organización, trayendo consecuencias negativas; es así que se debe mantener una misma línea ideológica en base a metas propuestas por cada uno de los miembros de la familia.

Según investigaciones efectuadas en el ámbito de la psicología educativa, se obtiene como resultado que la desorganización en la familia, por parte de los miembros de este núcleo social (padres o quienes asuman ese rol) surge por las siguientes causales:

  1. Autoritarismo y machismo los cuales son apañados por nuestra sociedad ya que aún se mantiene la idiosincrasia de generaciones anteriores.
  2. Diferentes criterios por parte de la madre y el padre del manejo y control de premios y castigos, lo cual los pone en un constante conflicto y enfrentamiento, perdiendo uno de ellos autoridad y respeto.
  3. Considerar que el castigo físico es el método adecuado de control de los hijos.
  4. La administración económica y del hogar no es compartida de la misma manera; es decir, si la mujer trabaja y asume un rol económico no puede descuidar de su rol en el hogar, exigencia que no ocurre para los hombres a quienes no se les exige socialmente el involucrarse en las tareas del hogar.
  5. La madre tiene un rol representativo en la educación y formación de los hijos, más que el padre.
  6. Intromisión de familiares en la dinámica familiar, especialmente en familias extensas.
  7. Falta de comunicación o comunicación deficiente.

Si queremos mejorar el contexto familiar y de esa manera el desarrollo social debe existir un cambio de actitud por parte de los directivos de instituciones educativas, de los mismos padres, de la sociedad en general y que mediante campañas y talleres inculquen la paternidad responsable, los procesos de identificación y pertenencia familiar, modificación de roles y la asimilación de los padres como modelos del desarrollo familiar.